| 1936-1939.com |
| La Guerra Civil Española |
El Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat |
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Los
primeros pasos:
En este clima de inseguridad, fueron muchos catalanes los que decidieron huir de la recientemente formada España Roja hacia la llamada desde el momento del Alzamiento, la España Nacional, cada uno lo hace con los medios de que dispone y trae consigo una historia de dolor y de sangre, y con frecuencia con caracteres de epopeya. Unos son desertores de las milicias populares, ejercito o servicios de seguridad, otros huyen de Barcelona en barco o en avión, pero la mayoría lo hacen a pie cruzando los Pirineos, llegando a Francia y reingresando a la España Nacional. Se calcula que fueron unos 90000 catalanes los que lucharon a favor de la España Nacional, abandonándolo todo, menos la esperanza de volver. La característica principal que define al LAUREADO TERCIO DE REQUETÉS DE NUESTRA SEÑORA DE MONTSERRAT era que se componía casi en exclusiva de catalanes huidos de la zona controlada por el Frente Popular, y es esta peculiaridad la que hizo que independientemente de si eran o no CARLISTAS, decidieran alistarse en ese cuerpo.
La Comisión prestó especial atención a la constitución y posterior mantenimiento del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, pero sobre todo, buscando oficiales adictos que la dirigieran, así como de alféreces provisionales de abolengo carlista o que hubieran ascendido desde simple Boina Roja. A comienzos de septiembre, la idea de formar una Unidad de Tercios Carlista va tomando cuerpo y el día 3 de Septiembre, se acuerda ponerle el nombre de Nuestra Señora de Montserrat al primer tercio del Requeté Catalán, y al instante comenzaron a llegar los primeros voluntarios. Procedían de todas las comarcas catalanas y de todos los estamentos sociales, incluso provenían del mismo hogar, padres e hijos, hermanos, etc... La mayoría ya habían participado en la guerra, en el Norte, otros pertenecían a otras unidades, pero al oir de la existencia del Montserrat, pronto acudieron a alistarse, tanto fue el éxito que por fin se llegó al Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat, cuyo primer mando fue asumido por el alferez de complemento don Pedro Gallart Folch. Zaragoza se convirtió en el centro de reclutamiento de toda esa riada de voluntarios, cuyo cuartel general se situó primero en el Instituto Goya y después en el Real Seminario de San Carlos. El dia 10 de octubre de 1936, en el periódico "El Lunes" de Zaragoza, el Tercio de Nuestra Señora de Montserrat ya da fe de vida con una crónica enviada desde el frente. Sin esperar a tener el armamento completo, la primera sección del Tercio (15 hombres), parte hacia Mediana de Aragón (Zaragoza) donde comparte tareas de vigilancia con una Compañía de Requetés del Tercio de Almogávares. A medida que pasan los días, siguen llegando voluntarios, que van engrosando las filas del Tercio. El día 17 de noviembre se rompe la calma del frente en las cercanías de Belchite, y se activan las alarmas, pero los enemigos no dan señales de vida, lo cual desespera a los miembros del Tercio ávidos de entrar en combate. Con la esperanza de mayor acción, los del Montserrat dejan Mediana (30 de diciembre) y son destinados a Belchite donde esperan entrar en combate, pero nada, todo sigue igual, el día 20 de enero de 1937 son trasladados a Codo, a cinco kilómetros de Belchite, reina la calma... Siguen llegando nuevos requetés completándose la Primera Compañía, iniciándose la organización de la Segunda, pero la calma y la bravura de los requetés hace que se produzcan las primeras bajas en forma de traslados. La primera operación militar en la que participa el Tercio de Montserrat la podemos fechar el día 23 de Marzo, en la loma del Saso, donde los rojos han comenzado a fortificarse. Para evitar complicaciones el jefe del Sector en Belchite decide atacar, el Tercio avanza en guerrilla, y tras un certero fuego de mortero, el enemigo huye en desbandada. Entusiasmados por el éxito del ataque los requetés, se disponen a perseguir al enemigo pero pronto reciben la fastidiosa orden de retirada, tan sólo un voluntario requeté (Palouro) desoye la orden y asalta la abandonada trinchera y retorna con una bandera de la F.A.I.. De regreso, el pueblo de Codo está en fiestas, es la primera victoria del Montserrat. Son días y meses de preparación bélica, llegan nuevos voluntarios y materiales, así como las primeras noticias de los movimientos del enemigo, el 20 de Julio llegán a Codo dos centurias de Falange a Codo al mando del Comandante Santa Pau desde Belchite, durante unos días conviven con ellos, se liman asperezas y se formalizan relaciones de camaredería. El Comandante Santa Pau, Jefe del Sector, comunica a los requetés que su misión en caso de ataque marxista es resistir seis horas, para dar tiempo a que lleguen refuerzos de Zaragoza y les promete armamento. El día 15 de Agosto el Capitán Fenollera cesa en el mando, que pasa al Teniente Francisco Roca Llopis. La
ofensiva contra Zaragoza: Durante el mes de agosto de 1937 el gobierno republicano ha organizado un gran ejercito, bien armado y dispuesto a luchar en una gran batalla cuyo escenario sería Aragón. Esta batalla fue anunciada por numerosos medios y tenía una doble intención, estratégica y moral. Los ejércitos nacionales avanzan imparables por el Norte, y ante la inminente caída de la cornisa Cantábrica, los republicanos se deciden por atacar en dirección hacia Zaragoza, buscando con ello la sensacional noticia de la caída de dicha ciudad y por consiguiente un golpe de efecto que neutralice la caída de Santander y Bilbao. Todo estaba preparado, puede calcularse en unos 80000 los hombres dispuestos a atacar, Brigadas Internacionales, divisiones de choque denominadas de Trueba, Modesto, Lister y Campesino, también se unieron a ellos la Columna de Hierro compuesta por los Aguiluchos de la F.A.I., el Batallón de Acero, la División Durruti, División Carlos Marx y otras unidades procedentes del Ejército de Cataluña y Valencia. También contaban con 40 baterías, cien carros de combate, doscientos cinco aviones. Los objetivos primeros son los pueblos de Quinto, Codo, Mediana y Belchite, luego el pueblo de Villamayor y al final Zaragoza, cuya conquista marcaría el principio del fin de la guerra. Frente a ellos se traza un frente que no era continúo constituido por una serie de posiciones aisladas configurados como los viejos blocaos africanos. Entre estas posiciones se contaban la de Codo (distante en 20 km de las de Quinto y a 5 km de Belchite), que fue encomendada a la custodia del Montserrat. En este momento el numero de requetés que formaban parte de la posición de Codo era de 182 hombres agrupados en dos Compañías y distribuidos en las siguientes posiciones:
Como jefe de la Primera Compañía estaba el Alférez Juan Vila Mas y de la Segunda Compañía el Alférez Francisco Bonet Bach por hallarse hospitalizado el teniente. De Alférez Médico, el Dr. Ramón Navarro Garriga, de Alférez Capellán, Rvdo. Ramón Carreras Iglesias. El Comandante en Jefe de la Plaza, Teniente Francisco Roca Llopis. El armamento del que disponían consistía en doscientos fusiles, dos ametralladoras, ocho fusiles ametralladores, escasa munición y cincuenta granadas de mano. El 24 de Agosto de 1937, mientras que en la retaguardia Nacional se celebraba la la entrada en Santander, los republicanos iniciaron su contraofensiva sobre las posiciones poco defendidas de Codo, Quinto y Belchite, y con grandes dificultades de abastecimiento y refuerzos, de manera que la única opción posible era clavarse en la trincheras y defender a toda costa la posición de Codo el tiempo suficiente para que el mando nacional pudiera transportar las tropas de refresco al frente amenazado. Esta fue la orden recibida y esta fue la epopeya del Montserrat en Codo contado por el único oficial superviviente, el Alférez Médico, Dr. Ramón Navarro Garriga:
Ha esta narración hay que añadir la actitud de sacrificio de los 40 falangistas pertenecientes a la Segunda Bandera de Aragón que unieron su suerte a los requetés la mañana del día 24 y de los cuales murieron 39.
Otros
frentes de batalla: Tras la gesta de Codo, los supervivientes heridos fueron trasladados a los Hospitales para curar sus heridas,y otros fueron enviados a las academia de Alféreces provisionales y los restantes se quedaron en el Seminario-cuartel de San Carlos de Zaragoza, en espera de su reorganización. Una reorganización, avalada por el Generalísimo, quién tras la gesta y el ejemplo dado al resto de unidades, dio autorización para que se pudieran incorporar todos los voluntarios catalanes que llegaban a la España Nacional cuyos reemplazos habían sido ya movilizados. Al igual que en su formación, ahora la recluta seguía a cargo de la Comisión Carlista de Asuntos de Cataluña, pero el nombramiento de jefes y oficiales corría a cargo del Alto Mando del Ejército Nacional. Poco a poco, y diariamente van llegando nuevos requetés al Seminario-Cuartel de San Carlos, y pronto vuelven los veteranos de Codo, algunos con estrellas de oficiales, otros con los galones de sargento y con una fe y en un entusiasmo como el de los primeros días. El 22 de septiembre de 1937 los republicanos atacan en el sector de Jaca, el objetivo era Sabiñánigo, rebasar Jaca y encaminar sus fuerzas hacia tierras navarras. Reunidos los veteranos de Codo en el seminario-cuartel de San Carlos se solicitan voluntarios para el cumplimiento de una misión difícil, se presentaron todos con el sargento Matosas a la cabeza. De todos ellos se escogieron a dieciocho de los bravos veteranos llevando con sigo algunos fusiles ametralladores, y municiones para llevárselos a los alpinistas que se hallaban en el frente de Panticosa. El día 28 de septiembre salieron de Zaragoza en dirección a Jaca. La situación de Jaca por aquel entonces era grave, las fuerzas republicanas presionaban en todo el frente, la expedición del Montserrat fue rápidamente destinada al fuerte de "Los ladrones", perdido todo el valle, debían utilizar un pequeño paso a través de un collado para poder llegar a Panticosa y así cumplir su misión de abastecimiento. La situación delicada del frente (pérdida de Viescas) impidió el inmediato retorno del pelotón quedándose en Panticosa como columna móvil. El 17 de noviembre toma el mando del Tercio el Capitán Don Antonio Ybarra Montis, y el 22 de noviembre el grueso de la Unidad marcha al pueblo de Torres de Berrellén, un pueblo cercano al frente y que por aquel entonces se encontraba muy animado y donde la unidad se formaría de un modo intenso en la vida militar. La gente del pueblo se mostraba muy amable y obsequiosa, estableciéndose buenas amistades entre los paisanos y los requetés. Vida tranquila y apacible, que terminaría el 19 de enero de 1938 con la orden de partida. El pueblo en masa tributó a los requetés una calurosa despedida. Tomaron el tren en la estación de La Joyosa, hasta Salinas de Medinaceli, donde les esperaban unos camiones cuyo convoy llegó hasta Mazarete en la provincia de Guadalajara. y luego a Ciruelos situado a 10 km del frente. El 24 de enero la Segunda Compañía del Tercio parten a Huertahernando a guarnecer unas posiciones. El día 3 de febrero, los que quedan en Ciruelos vuelven a Mazarete, donde se reúnen con nuevos contingentes de requetés completándose la 4ª Compañía y las secciones de ametralladoras y morteros. El 25 de febrero, se efectúa el relevo de la Segunda Compañía por la Primera en los puestos de Huertahernando y no será hasta el 8 de Marzo, cuando llegó la orden de que todo el Tercio se traslada a Huertahernando. La línea del frente que debían cubrir era muy estable desde finales de octubre de 1936, estaba defendida por un sistema de posiciones aisladas entre sí, muy similares a las defendidas en Codo y con nombres propios de la localidad, "Peña Rubia", "El Cuerno", "La Silla", "Carrascalejo", "Marigrande", "Pelayos", "Alto de la Cruz", "Caballos", "Valperal", en cada una de estas posiciones se sitúa una sección del Tercio, las demás fuerzas se quedan en el pueblo, excepto la Tercera Compañía que se traslada al vecino pueblo de Villar de Cobeta. Frente a ellos se encontraban los republicanos concentrados en Huertapelayo y Esplegares, siendo este último donde se encontraba el mando marxista del sector. Las órdenes del Tercio era clara, vigilancia, vigilancia y vigilancia, tanto de día como de noche, se abrían trincheras, se construían parapetos, se colocaban alambradas y de vez e cuando "reformaban" las chabolas convirtiéndolas en auténticos hogares donde refugiarse los días de frío y poder descansar. También se hacían descubiertas que nada tenían que ver con los desarrollos bélicos, búsqueda de miel, acarreo de agua, incluso se salía de caza, liebres, cabras y para desgracia y enfado de las dueñas alguna que otra gallina era "cazada". Con frecuencia se establecían conversaciones con los del otro lado de las trincheras a grito pelado informándoles de las buenas noticias recibidas, ellos contestaban con disparos, pero también se establecían contactos más pacíficos, puestos de acuerdo se decidía el lugar y la hora y se producía el intercambio de periódicos rojos por tabaco, chocolate, conservas, etc. También fueron muchos los pasados, sobre todo en las posiciones más avanzadas y por consiguiente mas cercanas de los puestos enemigos, "Peña Rubia", "Alto de la Cruz", "El Cuerno" y "Villar de Cobeta" a los cuales se les recibía con tabaco y comida. El 9 de Marzo llega la gran noticia del inicio de la ofensiva en el frente de Aragón y el 10 de Marzo es liberada la población de Codo, noticia esta que llenó de gozo y recuerdos a todos los miembros del Montserrat El día 28 el gozo es aún mayor cuando llegan noticias de la conquista de Fraga y la llegada a territorio catalán, por otro lado llenó de nostalgia el corazón de los requetés e hizo aumentar el tedio de unos hombres custodios de un frente inmovilizado. El 3 de abril el avance sobre Cataluña parece imparable, recuperan Lérida y Mora de Ebro, por primera vez algunos de los voluntarios requetés pueden comunicarse libremente con sus familiares. Coincidiendo con estas buenas noticias se inician una serie de ataques a la población de Huetahernando, fuertes bombardeos con proyectiles de gran calibre, el cual es respondido por la aviación Nacional la cual destruye el Puesto de Mando Marxista ubicado en Esplegares. Después de este ataque se extremó la vigilancia de la posición. La tensión unida a la bisoñez de algunos soldados dio lugar a que una ligera sombra fuera suficiente para iniciar un tiroteo que rápidamente se contagiaba a todo el frente, todo esto duró hasta el día 26 de Mayo, cuando fue relevado el Comandante Ibarra por el Capitán Luis Quiroga Nieto y el 27 parten en una larga caravana de camiones emprendiendo el camino hacia la retaguardia, la ilusión por ir al frente de Cataluña se esfuma, la realidad es que los mandan a descansar unos días en algunos pueblos de Castilla, Mirabueno. En Mirabueno pudieron reunirse por primera vez toda la Unidad al completo, 850 hombres con sus cuatro compañías y las secciones de ametralladoras y morteros. Durante estos días de descanso, repasan la instrucción y lo que es más importante, se dan los primeros permisos, pues son varios los soldados que tienen sus pueblos recién liberados. El día 12 de Junio, el Tercio al completo parte hacia Riaza, donde permanecerán descansando hasta el día 23 en el que se encaminan al pueblecito de Muñana, pasando por Segovia y Avila. Es en este pequeño pueblo de no más de 200 habitantes y que tuvo que albergar a los más de 800 requetés del Montserrat y fue aquí, donde se formo una nueva sección del Tercio llamada de choque, "el xoc", el mando de la División creo necesaria la formación de esta sección para que la llevara en Vanguardia para abrir brecha, por lo cual sería una de las secciones de mayor peligro y número de bajas, se pidieron voluntarios entre oficiales y requetés, y todos dieron un paso adelante con el consiguiente problema que ello acarreaba, ¿quienes formarían esta sección? A partir de este momento comenzaron las intrigas, se apelaron a toda clase de influencias terrenales y celestiales, todo valía para entrar a formar parte de esta sección como si de un verdadero enchufe se tratara, al final el criterio de selección consistió, como debía ser, por méritos de guerra y la complexión física. Constituida esta nueva sección, las hacendosas muchachas de Muñana confeccionaron la bandera y el emblema del Xoc, fondo negro, una calavera y las aspas de Borgoña en forma de tibias entrecruzadas. Para dirigir esta sección que tanta gloria dará al Tercio fue elegido el caballero Alférez Miguel Regás Castells. El 30 de junio toma el mando del Tercio el Comandante don José Navas Sanjuan, un excelente jefe y ese mismo día un nuevo traslado al pueblecito de San Esteban de los Patos, donde se comienzan a concentrar numerosos batallones de la División para hacer unas maniobras de conjunto con fuego real en el que se implicaron de tal modo que se produjeron algunos heridos. En este momento la acción de la guerra estaba en los campos limítrofes con Aragón, Valencia y Cataluña, el resto de frentes estaba en una relativa calma, exceptuando algunos golpes de mano, tiroteos y pequeñas heroicidades que nunca serán transcritas en los libros de historia, pero todo esto cambia en el verano del 38 cuando se inicia la ofensiva nacional en el Valle del Tajo. Los ejércitos del Centro y Sur avanzaron sobre las líneas republicanas en perfecta sincronía, en esa ofensiva, participa la 74 Division en cuyo seno se encontraba integrado el Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, el 15 de Julio abandona San Esteban de los Patos en tren dirección a Ávila, luego Peñaranda y Salamanca, Plasencia y Cáceres y después en camiones hasta Trujillo y Heguijuela a pocos km del frente. El 17 de julio toma el mando del Tercio el Comandante D. Manuel Martínez Millán de Priego, y el 19 se trasladan a Zorita y Alcollarín. Los requetés perciben el intenso cañoneo que es preludio de la ofensiva Nacional, Queipo de Llano avanza con el ejército del sur por Sierra Trapera y Saliquet con el Ejército del Centro por los márgenes del Guadiana en dirección a Acedera y Orellana, el Montserrat participó en este ofensiva como elementos de apoyo en los territorios recién ocupados, limpiando las zonas pero sin entrar en combate debido a la gran desbandada marxista, el 22 reciben la orden de ir a Villar de Rena donde les esperan unos camiones, el despiste del Comandante les hace dar un gran rodeo,lo que es hizo caminar durante toda la noche hasta el mediodía siguiente, los requetés extenuados tras una caminata de 40 km recibieron la orden de asaltar unos parapetos, empresa harta difícil pero que cumplieron sin dudarlo favorecidos por la desbandada general del ejercito republicano. Día, tras día se fuero liberando más y más pueblos, quedando cerrada la gran bolsa de la Serena, y los Ejércitos Centro y Sur habían enlazado en las inmediaciones del pueblo de Campanario. El día 25 de julio, comienza el rumor de un nuevo traslado, ¡Cataluña! No era nada nuevo este rumor, pero ahora parecía que iba en serio, llegan las primeras noticias que la República había organizado un nuevo ejército y que este había rebasado el Ebro por el sector de Tortosa, se suceden los días en constante viaje, Cáceres, Plasencia, Salamanca, Ariza, Zaragoza, se comienzan a ver a los primeros civiles que huyen ante la cercanía de la guerra. Llegan a Bot, el primer pueblo de Cataluña, la alegría contrasta con las largas columnas de gentes que huyen, algunos requetes se reencuentran con sus familias. Los cañones, los disparos se oyen cercanos, el convoy es ametrallado por la aviación sin consecuencias. Caminando cruzan el pueblo de Batea donde son recibidos con los brazos abiertos, en dirección a Villalba de los Arcos.
La
Batalla del Ebro: La batalla del Ebro es uno de los episodios fundamentales de nuestra Guerra Civil, tanto en el número de tropas que intervinieron, como en el uso de medios. Mientras que los ejércitos nacionales combatían por tierras levantinasy frente a ellos se desangraban las unidades de Miaja y Matallana; Vicente Rojo iba construyendo su ejército extrayendo reclutas de todas partes, movilizando quintas apresuradamente y disponiendo de buen material de guerra de origen extranjero, todo ello unido a una fuerte propaganda lo que le posibilitó disponer de una masa de maniobra potente y entusiasta que le hacía tener esperanzas de derrotar, por primera vez, al Ejército Nacional en una gran batalla. Prolongar la guerra, ese era el objetivo, y con ello posibilitar la intervención extranjera. Había que frenar la ofensiva nacional en Levante, había que desgastar a las fuerzas situadas cerca de las provincias catalanas, y todo ello antes de primavera. Todo esto se lograría, según el Estado Mayor Republicano, atravesando el Ebro linea natural del frente desde Mequinenza hasta Amposta. Esto se haría por tres sectores, Mequinenza-Fayón, Gandesa y Amposta-Tortosa, de esta manera se tomaría por sorpresa el mediterraneo y con ello toda la retaguardia de los cuerpos del Ejército Nacionalista de Castilla y Galicia, lo que habría significado un verdadero desastre. El llamado Ejército del Ebro constaba de 10 Divisiones, 3, 11, 27, 35, 42, 43, 45, 46 y 60, en total unos 100.000 hombres, tambien disponía de 3 Regimientos de caballería, 2, 3, 7, 80 baterías de artillería y 25 baterías antiaereas. Ademas de esto, dispusieron de gran cantidad de medios para cruzar el Ebro, barcazas, pontones, flotadores, etc. Al mando de estas tropas se encontraba Juan Modesto Guilloto, auxiliado por Lister y Tagüeña. El 25 de julio las tropas republicanas rebasan el Ebro, lo logran por los sectores de Mequinenza y Gandesa, mientras que fracasa en Amposta. Al final del día logra pasar gran cantidad de hombres y material, a través de los 11 puentes que se habían tendido. Frente a ellos se encuentra la bisoña 50 División Nacional, que son sorprendidas y desbordadas, con gran escasez de armas y confiadas de que el rio era una barrera defensiva natural. La ofensiva duro dos días y llegó a las puertas de Gandesa, sus conquistas fueron, Ribarroja, Flix, Ascó, Mora de Ebro, Benisanet, Miravet, Pinell, Corbera, Venta de Camposines, Fatarella, las Sierras de Caballs, Pándols, La Picosa y el Vértice Gaeta. A pesar de ello, al tercer día, la ofensiva se frena a pesar de las condiciones favorables, en Mequinenza y Amposta fracasó la ofensiva, o no logró sus objetivos iniciales y tan sólo se mantenía en pie en el sector de Gandesa. Al finalizar esta jornada habían pasado entre 30.000 y 80.000 combatientes. Como había sucedido en otros frentes de batalla, los republicanos supieron acumular una gran masa de efectivos y material del guerra suficiente frente a las líneas estabilizadas Nacionales, lo que le aseguró un éxito inicial y la ruptura del frente, pero la aviación nacional con García Morato y sus cadenas y las tropas de refuerzo que con rapidez iban llegando a cuya cabeza se situaba el generalísimo Francisco Franco y sus más valiosos generales. En plena ofensiva, 28 de julio, llega el montserrat a Villalba de los Arcos, una pieza muy codiciada por el Ejército del Ebro. A su llegada, la población se encontraba sumida en el caos, la población huía y los rojos habían rebasado ya el cementerio, se luchaba en las primeras casas del pueblo. Esta situación era desconocida por los mandos del Tercio, al ser estas las primeras fuerzas de refuerzo que llegan al Ebro. La tarde del 29, el Comandante reunió e informó a los Tenientes de Compañía de la situación real y de las ordenes recibidas, relevar a las tropas destacadas en los puestos defensivos y advertir que se esperaba una pronta ofensiva enemiga, por la noche, toman el camino de la línea de fuego relevando a un Tabor de Regulares de Ceuta. El enemigo tras haber tomado la cota 481 dominaba "Cuatro Caminos". La orden era precisa y clara, evitar cueste lo que cueste que el enemigo ocupe este importante nudo de comunicaciones. El Tercio se distribuyó del siguiente modo:
Al amanecer comienza la ofensiva en este sector, y los requetés recien llegados a penas son capaces de orientarse, y es más, con el agobio de los sucesivos ataques, las tropas que son relevadas abandonan sus puestos, unos antes de tiempo y otros sin dar ninguna indicación de dónde está la linea del frente, si es que se puede hablar de línea. Las tropas enemigas, frescas, apoyadas por una certera artillería, llenas de euforia y dispuestas a arrollarlo todo, frente a ellas losr requetés del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, sin parapetos, sin trincheras, sin alambradas, sin artillería... La mayoría de los requetés reciben aquí su bautismo de fuego y ponen de manifiesto la herencia moral de los de Codo, con idéntico valor y entusiasmo. La posición ocupada por la Primera Compañía es la más arriesgada, y desde el principio su situación es crítica, teniéndose que retirar hacia los altozanos de la carretera donde poder parapetarse mejor. El Jefe del Sector, ofendido por esta retirada al creer abierto el paso hacia Villalba se indigna con los catalanes, la respuesta de estos es inmediata, se cala la bayoneta y se ataca de nuevo recuperando las anteriores posiciones. La Cuarta, también se encuentra en una posición crítica, el eemigo consigue rebasar la posición del 5º Tabor amenzando la retaguardia. Con un puñado de requetes de la Cuarta y algunos de la Segunda (en reserva) se lanzan al asalto y recuperan la posición. Codo con codo requetés y oficiales asaltan los parapetos al mismo tiempo y con el mismo ardor, en 10 minutos se silencian ls Maxims republicanas y se recupera la posición. Durante el resto del día, los ataques continúan sin descanso, pero en ningún momento logran romper la defensa, y a eso de las cinco de la tarde el enemigo cesa en sus ataques, momento aprovechado para municionar y reconstruir algunos parapetos. Poco a poco la batalla aquí librada va tomando forma de las tradicionales batallas de trincheras, unos frente a otros, en algunos puntos muy cerca, a tiro de granada, los ataques se van espaciando hasta el 2 de Agosto en el que cesan del todo. Han sido 70 horas de continuos ataques, 3 dias y 3 noches que se han llevado su tributo de sangre en 50 requetés muertos, el Capitán Gay, 4 alféreces y 6 Sargentos, llegando a 173 los heridos. En el Ejército Nacional había una consigna, los oficiales debían avanzar diez metros por delante de sus soldados, en el Tercio del Montserrat esta consigna falló ya que los propios requetes se impusieron la consigna de no retrasarse ni un sólo metro de los oficiales que intervenían en el combate, de ahí que el respeto fuera mutuo en todos los momentos de la batalla. A partir del día 2 se dedican a fortificar las lineas del frente, son repartidos entre la tropa, picos y palas para poder abrir trincheras, frente a ellos, los ingenieros rojos colocan alambradas, las cuales, el día 4 por la noche son arrancadas por los propios requetés, avanzando un poco más sus posiciones. De trinchera a trinchera comienza una lucha de desgaste, artillería y morteros, bombas de mano y dinamita, hasta el 9 de Agosto en el que son relevados de sus puestos de defensa dirigiéndose a las cercanías de Gandesa. Al estudiar la batalla del Ebro, podemos distinguir cuatro fases, la primera de ataque, la segunda contención y defensa, la tercera lucha de tricheras y desgaste y la cuarta de ofensiva, esta gran batalla, objeto de estudio para muchos historiadores, en aquel verano del 38 estaba a punto de entrar en la cuarta fase. La fase de desgaste estaba minando la moral republicana por momentos, después de los éxitos iniciales, estas se manifestaron insuficientes y la sensación de fracaso y derrota se fue acentuando a medida que la resistencia y defensa de los Nacionalistas se hacia más dura. Al margen del sector de Villalba, el 6 de agosto las tropas de la 82 División Nacionalista atacaron las avanzadas en el sector de Mequinenza-Fayón hasta aniquilarlas. De 11 al 14 las Divisiones 4 y 84 atacan la sierra de Pandols en una lucha espectacular y épica llegándose a conquistar casi toda la sierra. El dia 13 de Agosto el Montserrat recibe la orden de dirigirse hacia Prat del Compte, con objeto de participar en el ataque por Pandols, pero a última hora se decide que el ataque se realizará a través de Villalba de los Arcos, a sí el 17 por la tarde, unos camiones recogen a los requetés, y para despistar al enemigo dan un largo rodeo por San Juan dels Horts, Maella hasta las afueras de Batea, por la noche se reanuda el camino hasta un bosquecillo cercano a Villalba de los Arcos. Se intuye que pronto entrarán en combate, pero esta vez ellos serían los atacantes. Se suceden escenas de íntima meditación, todos son sabedores de que para algunos eran sus últimas horas, y tenían que estar preparados, muchos se hacerca al "Pater" por última vez. En la madrugada del 19 de Agosto, el tercio ocupa las mismas trincheras de las que fueron relevados hacía pocos días. Los preparativos de la batalla son excepcionales, la aviación Nacional bombardea en cadena las líneas enemigas, pero la defensa antiaerea es certera e intensa, también entra en escena la artillería, pero no tienen bien regulado el tiro y son incapaces de destruir las lineas marxistas. Con la linea enemiga intacta, las ordenes del Cuartel General es claro, a las doce horas se romperá el frente con el asalto a la cota 481, una posición clave que domina todo el sector. Esta operación la llevará a cabo la Cuarta Media Brigada de la 74 Dvisión constituida por, el Tercio de Montserrat, el Batallón B. de Ceuta núm.7 y el Batallón de Bailén 131, a cuyo mando se encontraba D. Fermín Cabestré, Comandante del Tercio de Burgos-Sangüesa. A pesar de sus bajas, el Montserrat, será la fuerza central de este ataque, protegido en sus flancos por los otros dos batallones. También se esperaba la presencia de 14 tanques. La sensación no es buena, y saben que el combate será duro, las compañias de requetés están mandadas por: la 1ª por el Alférez José Daunis, la 2ª por el Teniente Jesús Pariza, la 3ª por el Teniente Francisco Llach, la 4ª por el Teniente José Mª Molinet y la Sección de Choque, por el Alférez Miguel Regás, el cual antes de persignarse para entrar en combate se dirige a sus requetes de la Seción de Choque y les pide que se quiten el emblema, pues hoy todos tendrán el honor de ser la Sección de Choque del Tercio del Montserrat. Los hechos que se suceden son muestra de una valentía irresistible, a las 12 del mediodía, los requetés saltan de sus trincheras, en medio de una lluvia cerradas de balas, avanzan unos metros, salvan las propias trincheras que tuvierno que arrancarlas con las manos para poder avanzar, llegando hasta unos viñedos en "tierra de nadie". Mientras, las otros dos batallones continúan protegidos en sus trincheras de las cuales no saldrán. A pesar de todo esto, los requetés no retroceden y continúan avanzando por el viñedo aunque los muertos aumentan y también los heridos. Tras un largo y frenético presionar, consiguen atravésar los 500 metros hasta las alambradas de las trincheras enemigas, abrir brechas y lograr pasar a las trincheras. La ocupación la llevan a efecto otras fuerzas del Ejercito Nacional, pues el Montserrat ha dejado de existir, ha quedado deshecho por segunda vez, 58 muertos y 174 heridos es el balance final de esa jornada triste y gloriosa a la vez. A pesar de las bajas tan elevadas y la precaria situación de la Unidad esta sigue en activo, y el día 20 ocupan la cota 481 organizando la defensa contra los contraataques enemigos, al día siguiente, el 21 asaltan por sorpresa la cota 443 y la ocupa rápidamente, pero un error informativo del Mando provocó el erróneo bombardeo de la artillería Nacionalista de esa cota recien conquistada. El 22 colabora en el asalto de las cotas 488, 463 y 461 y el 23 las cotas 470 y 480, cotas que se suponían poco defendidas, pero dicha suposición era un error. El 24 el Tercio permanece en estas posiciones recien conquistadas y muy atacadas, en este momento el Tercio consta de 130 requetes lo que no impidió que fuera requerido para que el día 25 asaltar la cota 471, el 26 la cota 409 y el 27, junto a otras fuerzas, la cota 421. El 28 de Agosto, descanso, pero el 29 vuelta a la acción, y junto a otras fuerzas se toma la cota 441, en cuya lucha cae el último sargento que quedaba en pie, Juan Vigatá Gabau. El 30 de Agosto, el Montserrat es retirado del frente y el 31 es relevado, se dirije a una posición situada en sector Pandols-Caballs. El traslado es penoso, de los 850 requetés, al mando de un Comandante, 22 oficiales y 33 sargentos que llegaron de Extremadura para defender Villalba de los Arcos, quedaban en pie 109 requetés y 3 Alfereces, el resto, muertos, heridos o enfermos. Al pasar de nuevo por el viñedo de "Cuatro Caminos" el silencio se adueña del pintoresco grupo, se musitan oraciones, otros lloran, pero todos orgullosos de la orden cumplida, ¡Villalba se había salvado! Lo que quedaba del Montserrat es enviado a una posición de dificil acceso situada entre Pandols-Caballs, a la izquierda del Puig Caballer (cota 508 a 530), en estos momentos tan difíciles toma el mando del Tercio el Alférez José Daunis Muntada, salvado milagrosamente después de ser herido en el rostro tras el intento de fusilamiento por los nefastos asesinos de la FAI. Tristes, pero esperanzados y con voluntad de resurgir de las amapolas de Codo, de las de Extremadura, y de los viñedos de Villalba, con los nuevos requetés de la Compañía de Depósito de Zaragoza, Raimar y Lérida, además, por orden del Mando Divisionario el día 3 de Septiembre quedan agregados 117 soldados del Batallón San Quintin, y 125 del Regimiento Bailén, y el día 7, 125 del Batallón Palma. Debido a las bajas, y a las nuevas incorporaciones, que nada tienen que ver con el requeté, hacen que la unidad tenga un carácter nuevo, el Mando Divisionario, consciente de la situación, saca de la linea al Tercio y la convierte en Unidad de Reserva en la cota 481. El día 12 toma posesión del Mando con carácter interino, el Capitán del Batallón de Mérida, Don Guillermo Villar y con ello vuelve a entrar en línea guarneciendo el Puig de L'Aliga. El espíritu es de tristeza, nostalgia y meláncolia, por primera vez no se oye el virolai en las trincheras, y los mandos son conscientes de todo ello, el Alférez Daunís, se desvive por resurgirlo, multiplicando entrevistas y gestiones, y a partir del día 22 un nuevo Comandante D. Norberto Baturones Fernández Palacios despeja todas las dudas sobre la continuidad de la Unidad, es más, gracias a la personal intervención del Teniente Coronel Jefe del Regimiento, D. Jaime Milans del Bosch consigue que a medida que van llegando los requetés de la Compañía de Depósito y los hospitalizados puedan reincorporarse al Montserrat y mientras, los soldados no originarios de esta unidad pudieran reintegrarse a sus respectivas unidades de origen, exceptuando a los catalanes y mallorquines que prefirieron quedarse en el Montserrat. Por primera vez comienzan a verse caras conocidas, viejos amigos, oficiales y requetés y con ello renace el antiguo ambiente. El día 8 de octubre el Tercio, ya rehecho y adscrito al Cuerpo de Ejército del Maestrazgo, guarnece las posiciones a derecha e izquierda de la cota 481, vigilancia y defensa del Puig de l'Aliga con frecuente fuego sobre las defensas rojas. Una situación que está a punto de cambiar. El domingo día 30, festividad de Cristo Rey, comienza en diversos puntos del valle de Gandesa un intenso bombardeo en el que intervienen centenares de baterías que concentran su fuego sobre la Sierra de Caballs. Se inicia la ofensiva final de la batalla del Ebro, la 1ª de Navarra se lanza al asalto de la sierra, a las 9 horas se ordena a la sección de ametralladoras del Tercio de Montserrat, abrir fuego sobre la sierra de Caballs para proteger a los navarros y al mediodía, toda la sierra es Nacional, a las 14 horas se les ordena abrir fuego, con ametralladoras y morteros, sobre Pandols, el frente del Ebro está definitivamente roto. El 31 se trata de conquistar el cerro rocoso de San Marcos por parte del Primer Regimiento, las ametralladoras del Montserrat vuelven a entrar en acción para facilitar la conquista. La posición es segura, y el Montserrat, que observa la acción, las dificultades de la misma y su posible solución, están inquietos, al mediodía se presenta en la posición de Puig de l'Aliga el General Vigón y observa desde esa posición el punto vulnerable del Cerro de San Marcos. Consultados el Teniente Coronel Milans del Bosch y el Comandante Baturones, jefe del Montserrat. El General Vigón traza la acción y con dos compañías inicia el ataque. Por la izquierda avanza la Primera Compañía mandada por el Teniente Molinet , la Segunda compañía al mando del Alférez Altaba por la derecha, y por el centro, la Sección de Choque del Montserrat al mando del Alférez Martínez Pardo. Se incorpora también una sección de ametralladoras que manda el Alférez Llanza. Con decisión los requetés llegan a la falda de la montaña, donde se reúnen y se da la orden de asalto, y como un sólo hombre todos se lanzan hacia la conquista de las trincheras, los primeros en llegar, la segunda compañía que abren brecha en las alambradas y luego la Sección de Choque es la primera en coronar el Cerro. Ante tal empuje, los rojos huyen sir ser conscientes de las fuerzas tan reducidas que tienen frente a ellos. La operación ha sido un éxito, sólo se ha de lamentar la muerte de un requeté y 16 heridos. La posición es consolidada y con ella, todas las crestas de la Sierra de Pandols. El día 11 de noviembre, se desguarnecen las posiciones de Puig de l'Aliga concentrándose a la entrada del desfiladero de Pandols, el 12, avanzan hacia el rio por la carretera de Gandesa a Tortosa, conquistando la cota 609 y más adelante la 380, 320 y 241. Se rebasa, por la derecha el pueblo de Pinell, y por la tarde en brillante avance, se consigue la cota, 222, 254, 231, 221 y 204, enlazando con el Batallón Argel del Primer Regimiento. El 4 de noviembre de 1938, tras asaltar con bombas de mano el vértice Portell, el Tercio de Nuestra Señora de Montserrat tiene el honor de ser la primera unidad de las fuerzas nacionales que llega al Ebro. El Sargento Marcelino Masanés, llena su cantimplora y se la ofrece al Comandante Baturones, como prueba de tal hazaña. Por la noche, llegan al pueblo de Benisanet, lugar designado por el Mando para que quede bajo su vigilancia. Son los últimos momentos de la batalla del Ebro, el 7 de Noviembre es ocupada Mora de Ebro, se ocupa la sierra de la Picosa y con brillantes maniobras, en poco más de tres días, los rojos se entregan en masa. Finalmente el 16 de noviembre de 1938, se ocupa Flix y Ribarroja, por lo que el frente vuelve a quedar tal y como estaba antes del 25 de julio, pero no exactamente igual, ya que el desgaste sufrido por el Ejército del Frente Popular es definitivo. El 11 de diciembre sale el Tercio en dirección Gandesa, pasando por la carretera de Villalba de los Arcos frente a Cuatro Caminos lugar en el que se reza una oración en recuerdo a los muertos y finalmente llegan a la Fatarella donde establecen un Campamento a tres kilómetros de la población.
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